La socialización de la lectura: domesticando al niño hacia estilos hegemónicos de leer


La socialización de la lectura: domesticando al niño hacia estilos hegemónicos de leer.[1]

Juan Carlos Zavala Miranda[2]

 (Publicado en "Palabra el Maestro en el Hacer de la Historia". Revista bimensual, número especial enero - mayo de 2010, año 12 No. 55)

 

“cuando los niños tienen tres años aproximadamente, los adultos desestimulan el papel altamente interactivo y participativo que los niños han tenido hasta ahora en la lectura de libros, y estos escuchan y esperan como audiencia… empiezan a formular preguntas de práctica”(Heath 2004, 148)

 

 

Introducción:  

El presente escrito, pretende compartir una reflexión sobre una de las maneras más comunes en que el niño se acerca a la lectura de una forma natural y creativa lo cual le genera expectativas que le hacen verla como una actividad agradable y lúdica, para después ser domesticado hacia prácticas hegemónicas en las que pierde el interés por leer, pues pasa de ser protagonista a simple espectador que espera el momento adecuado para actuar, con la única finalidad de complacer a los adultos intentando lograr un buen papel como estudiante, creándose una perspectiva de que la lectura sólo es un medio para atender las demandas de la vida escolar.

La comprensión lectora, ha sido presentada como una de las problemáticas más fuertes del sistema educativo en México, se escucha con frecuencia que no existe una cultura lectora entre la población adulta, que los estudiantes de nivel medio superior y superior tienen fuertes problemas para entender lo que leen, en las instituciones de educación primaria y secundaria el tema de la comprensión lectora aparece con mucha frecuencia como problemática a abatir en el Plan Estratégico de Transformación Escolar; sin embargo y a pesar de que en los últimos años se han desarrollado una serie de investigaciones y programas nacionales y estatales encaminados a fomentar la lectura en la población, el problema permanece.

Esta situación ha sido abordada desde diferentes perspectivas, la mayoría se centran en el desarrollo de habilidades cognitivas en los alumnos o bien  la creación y aplicación de estrategias lectoras por parte de los docentes, sin embargo un campo poco explorado tiene que ver con la manera en que los alumnos son incorporados a esta práctica y la finalidad que la lectura tiene para los alumnos y para la misma escuela.

El niño y la lectura: una relación natural.

Si colocamos a la lectura como una categoría que va más allá de la traducción de grafías a expresiones fonéticas y la ubicamos como un proceso que permite al individuo interactuar con su entorno realizando interpretaciones de los diversos fenómenos que van teniendo lugar en su vida, podríamos afirmar por un lado, que el niño empieza a leer desde que nace (o quizás antes de nacer), y por otro que la lectura no puede ser reducida al espacio del texto escrito, dicho esto podemos entender, que la perspectiva de lectura que contempla el enfrentamiento del niño a la lectura del texto escrito es sólo una diminuta parcela de lo que implica el concepto de lectura.

Cuando el niño tiene los primeros acercamientos con los libros, es cautivado por lo atractivo de las formas, colores, texturas e incluso olores y sonidos que suelen tener las ediciones destinadas a la población infantil, esto despierta en ellos un interés lúdico natural; además de ello generalmente este acercamiento se desarrolla en un ambiente de libertad que no limita al niño en su interacción con el libro, su diseño le permite manipularlo libremente y jugarlo de manera realmente creativa, no tiene que empezar por el principio, no tiene que sentarse en un lugar adecuado, no tiene que terminarlo, más que exigirle un “producto” de esa lectura, se festejan espontáneamente las manifestaciones que el niño muestra como resultado de esta relación con el libro, se crea un ambiente de aprendizaje natural donde como lo plantea Célestin Freinet, “leer es ir a buscar el texto que se necesita, ya se trate de distraerse o sobre todo de actuar”(Wikipedia la enciclopedia libre 2010)

Además de ello con frecuencia en estos espacios  el niño es acompañado en esta lectura por uno o más adultos que están atentos a las manifestaciones del niño con respecto a la lectura, que inician conversaciones y están atentos en todo momento sobre lo que el niño quiera compartir.

El alumno y la lectura: búsqueda del éxito escolar

Sin embargo, llega el momento en que la lectura de libros, deja de tener un sentido lúdico, pues los adultos exigen de ella el desarrollo de habilidades que le permitan encaminarse al éxito escolar, a partir de este momento la relación niño-libro cambia radicalmente, ahora tiene que responder a la lógica de “iniciación-respuesta- evaluación”(Heath 2004, 146) en la cual el alumno se acerca al texto con la perspectiva de encontrar las respuestas que le serán requeridas para obtener una buena calificación.

Ahora lo que al adulto le interesa, no son las actitudes o los razonamientos espontáneos y creativos de los niños, ahora lo importante es que respondan a los cuestionamientos de los adultos, y además que lo hagan mediante respuestas estandarizadas o breves que permitan al docente economizar tiempo en su revisión, ahora no pueden interactuar libremente, tienen que aprender reglas sobre el cómo se debe leer, deben esperar su turno y controlar su entusiasmo, dejan de ser protagonistas para convertirse en espectadores.

Con respecto a los libros, se les presentan exigencias según lo que los adultos suponen son sus posibilidades de acuerdo a su nivel de desarrollo cognitivo…“Durante la primaria, las explicaciones descriptivas predominan; las explicaciones racionales se incrementan en los grados superiores; y los comentarios afectivos deben, por lo común, aparecer en las secciones para recibir crédito extra de los cuadernos de lectura o al final de la lista de actividades sugeridas en los libros de texto.”(Heath 2004, 150), lo anterior hace que se pierda el interés del alumno por interactuar con el texto, de generar situaciones creativas que le permitan interpretarlo e incorporarlo a su realidad, situaciones que después se les exigen en la educación superior, cuando durante toda su vida escolar, el sistema educativo ha preferido ignorar.

Esto genera en los alumnos una expectativa diferente de lo que es la lectura, son adiestrados a desarrollar tareas repetitivas para satisfacer las exigencias de los maestros o padres, perdiendo paulatinamente la espontaneidad y la creatividad para interactuar con el texto…se acostumbran a simplemente obtener la información que es importante según la perspectiva de los adultos, preocupándose más por responder cuestionarios o hacer resúmenes; o bien cuidar las formas que caracterizan una lectura de calidad si es en voz alta (dicción, volumen, modulación, énfasis, etc.).

Programas para fomentar la lectura: la preocupación estadística

Y si se trata de los programas para fomentar la lectura en los alumnos, la situación cobra matices maquiavélicos, por ejemplo en el programa estatal de lectura “leer para crecer”, en el cual se pretende que los alumnos cubran una cuota de libros leídos de las bibliotecas escolar y de aula, se puede observar la preocupación de las diversas autoridades educativas por cubrir la cuota de libros leídos por los alumnos, y es tan grande esta preocupación que se exigen informes estadísticos frecuentes[3]de la cantidad de libros leídos por los alumnos, informes que muchas veces son inventados…

Recientemente, en una reunión, una docente exigía a los padres, que sus alumnos participaran con informes de lectura en la página electrónica creada por el Gobierno del Estado de México y llevaran la hoja de reporte impresa para justificar y evaluar su participación; los padres no protestaron a pesar de que muchos no cuentan con computadora en casa y la gran mayoría no tiene acceso a internet; sin embargo empezaron a comentar a discreción entre ellos:

- “¿y eso como se le va a hacer, si no les han enseñado a utilizar la computadora? y en la casa no tenemos “-dijo angustiada una madre de familia; “-no se preocupe, va al internet de la esquina y ahí ya le dan la hojita hecha así le hago con mi otro niño-“ -contestó otra madre con desenfado;“-¡¿pero cuánto cobran?!-“ replicó la primera; “- son cinco pesos, pero si no la traen, luego les bajan calificación-“ concluyó la interlocutora.[4]

 

Reflexión final

Los planteamientos anteriores, permiten dar cuenta de que la lectura que se promueve en la escuela, tiene una finalidad encauzada más al éxito escolar y a la estandarización, que a la preocupación de formar lectores con la capacidad de interactuar libremente con los textos para lograr interpretaciones que les permitan comprender su entorno.

Por tanto, si se pretende crear lectores competentes… como se enuncia en los programas de lectura, se hace necesario revisar la finalidad y las formas que sustentan las prácticas lectoras en la escuela, rescatando la interacción libre del alumno con el texto y respetando la heterogeneidad interpretativa de los lectores dada la diversidad de sus historias de vida.

Referencias bibliográficas

Heath, Shirley Brice. «El valor de la lectura de cuentos infantiles a la hora de dormir: habilidades narrativas en el hogar y en la escuela.» En Escritura y sociedad. Nuevas perspectivas teóricas y etnográficas., de Mercedes Niño-murcia y Patricia Ames Virginia Zavala, 143-180. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, Universidad del Pacífico, Centro de Investigación., 2004.

Wikipedia la enciclopedia libre. «Wikipedia, la enciclopedia libre.» 06 de marzo de 2010. http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A9lestin_Freinet (último acceso: 09 de abril de 2010).



[1]Este artículo fue desarrollado como parte de las actividades del Seminario: Debates Actuales en Investigación, coordinado por la Dra. En Investigación Educativa F. Patricia Ortega Cortez, y que forma parte del programa de Maestría en Ciencias de la Educación impartida en el Instituto Superior de Ciencias de la Educación del Estado de México, División académica de Chalco.

 

[2]Estudiante de la Maestría en Ciencias de la Educación Promoción 2008-2010, del Instituto Superior de Ciencias de la Educación del Estado de México, División académica de Chalco. jucazami@live.com.mx

[3]Estos datos estadísticos son requeridos bimestralmente junto con las evaluaciones parciales de los alumnos de educación primaria, pero además la información debe proporcionarse muchas veces de manera repetida, haciendo cortes según un calendario que especifica las jornadas de lectura de primavera, verano, otoño e invierno, en las cuales se les exige a los docentes reportar por alumno el número de libros leídos, incluyendo los títulos y un reporte de las ocasiones en que los alumnos participaron escribiendo comentarios en la página del programa estatal de lectura “Leer para crecer”.

[4]Esta conversación, fue presenciada en una reunión de padres de familia de alumnos de cuarto grado, en una escuela primaria del municipio de Chalco, Estado de México, el 19 de febrero de 2010.

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