En el marco de la educación ambiental


Por Raúl Edmundo Soriano Aragón *

* Integrante del Proyecto “Unidad para la Conservación, Manejo y Aprovechamiento Sustentable de la Vida Silvestre (uma) temaxcal”

El desarrollo tecnológico a nivel mundial ha generado graves impactos ambientales, provocando degradación y deterioro de nuestros recursos naturales. Grandes problemas amenazan el futuro; algunos globales, como el calentamiento atmosférico y el adelgazamiento de la capa de ozono; otros tienen un carácter regional que se manifiestan en pérdida de suelos, bosques, extinción de especies animales y vegetales. Enfrentamos enormes retos derivados de las tendencias recientes del crecimiento urbano, que han determinado que ciudades como en la que vivimos mantengan altos índices de contaminación que ponen en riesgo nuestra salud.

 

Deforestación y desequilibrio ecológico

La deforestación tiene su origen en causas diferentes: por un lado, ante la necesidad de materia prima, los bosques se han aprovechado y explotado desmesurada y relativamente al crecimiento de los asentamientos humanos, pues cuando las áreas urbanas se expenden, es necesario acondicionar el terreno con el propósito de ubicar nuevas viviendas.

Asimismo, las necesidades productivas determinan que los terrenos se abran para utilizarlos como sembradíos y después como espacios para el ganado. Por ejemplo, en el sureste de la República se han talado grandes superficies con la finalidad de abrir espacios para la producción ganadera y el cultivo de forrajes.

Este proceso de pérdida de recursos, tiene consecuencias ecológicas importantes:

- Alteración de los ciclos biogeoquímicos.
- Pérdida de biodiversidad.
- Alteración en los patrones de captación de agua.

¿Cómo se inicia la deforestación en el valle de México?

Bernal Díaz del Castillo fue uno de los soldados que acompañó a Hernán Cortés en su expedición a tierras mexicanas. A su regreso a España, escribió un libro que se ha vuelto referencia obligada para comprender el aspecto original de la gran Tenochtitlán. La descripción de Díaz del Castillo era la de una ciudad en medio de un lago, con cuatro calzadas que conducían a tierra firme, en donde había extensiones boscosas. Como sabemos, este escenario se ha modificado a través de casi cinco siglos, la ciudad ha tenido un enorme crecimiento y los recursos forestales son menores.

Esto se debe, como en otros casos, a las necesidades de servicios y al aumento en la demanda de vivienda que han ejercido gran presión sobre el cambio del uso de suelo. Por ejemplo, en Xochimilco grandes extensiones forestales fueron taladas en este siglo para proveer de materia prima a la fábrica de papel de Loreto y Peña Pobre; ello generó que el material mineral que estaba en las laderas se sedimentara en los canales contribuyendo a interferir en su flujo de agua.
¿Cómo contribuye la deforestación a la pérdida del equilibrio ecológico?

Cuando se deforesta un bosque existen consecuencias que van más allá de la perdida de árboles, debido a que otras importantes funciones ecológicas, como el aporte de agua, la retención de suelos y los recursos vegetales y animales que viven asociados a los sistemas forestales, se ven disminuidos.

Cuando se sustituye un bosque, se generan efectos en la perdida del potencial productivo de suelos y, la sustitución de comunidades bióticas por monocultivos, permiten la proliferación de una serie de plagas y la aparición de diversas enfermedades que disminuyen la capacidad natural de regeneración.

Por otro lado, la sustitución de especies nuevas ocasiona que otras, que no se encontraban en el ecosistema, lo invadan y se conviertan en plagas potenciales de los sistemas agrícolas.

Otra consecuencia importante radica en que la deforestación contribuye a elevar los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera, pues al perderse la cubierta vegetal, la capacidad fotosintética se ve afectada (al existir menos plantas), contribuyendo a incrementar el efecto invernadero.

Cuando se extraen grandes volúmenes de madera disminuye la cantidad de nutrientes en el sistema, debido a que los árboles son “almacenes” de calcio, potasio, nitrógeno, fósforo y magnesio.

Asimismo, la descomposición de troncos, ramas y hojarasca permite la circulación de estos nutrientes en los sistemas naturales. La maquinaria utilizada para extraer árboles en muchos casos compacta los suelos y disminuye su prosperidad superficial y en consecuencia su capacidad para filtrar compuestos. También la pérdida de la cubierta forestal altera los patrones hidrológicos y puede ser la causante incluso de cambios climáticos locales.

Cuando llueve sobre suelos desnudos se propicia la erosión, pues el agua es capaz de arrastrar volúmenes importantes de suelo, además se incrementan las inundaciones en las tierras bajas.

Un bosque tiene capacidad evolutiva y puede transformarse a lo largo del tiempo siguiendo distintas etapas. A este proceso se le llama sucesión ecológica. Las comunidades clímax son aquellas que han llegado a la diversidad biológica y son muy susceptibles al deterioro. La deforestación puede provocar una regresión de este proceso, debido a que altera los patrones de regeneración natural de las especies de árboles y conduce al desarrollo de especies invasoras que son muy competitivas, y que pertenecen a los primeros estados sucesionales.

Como podemos ver, el hecho de que se talen los bosques no implica sólo que se pierdan árboles, sino que haya profundas consecuencias en la estabilidad ecológica.

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